
URGENCIA BORG.
Encontrábase el capitán Picard, escuchando su música preferida; ya no escucha más a Mozart ni a Berlioz... ahora le gustan los Redonditos de Ricota, porque le gusta que Patricio Rey es pelado. Así que estaba cantando: "¡A brillar mi amor, vamos a brillar mi amor!".
En ese momento, apareció Riker tras él, como una sombra apenas notoria contra el fondo oscuro del camarote del capitán.
- ¿Soda? -preguntó Riker.
- ¡No!, ¡Rikotero a full!. -Dijo Picard. - ¿Qué pasa Riker?.
- Son los Borg señor...
- ¿Otra vez?, aulló Picard mientras un pequeño implante le asomaba sobre la mano izquierda.
- Sí señor... nos están invadiendo, están apareciendo en la nave por todas partes...
- ¡Alerta Roja!. ¡Prepare la nave para autodestrucción!, ¡Cuellos ortopédicos de hierro para toda la tripulación! (¿Cómo no se me ocurrió antes esta forma tan simple de evitar ser asimilado?).
- Espere capitán... Es grave, pero no tanto... No sabemos por qué, pero todos los Borg que están en la nave buscan una cosa sola... ¡el WC!.
- ¡Es obvio, Riker!. Cuando los Borg quieren algo, lo quieren todos a la vez, cuando quieren ir al baño, ¡También lo quieren todos a la vez!. - Dijo Picard, haciendo uso nuevamente de su soberbia capacidad de razonamiento.
- ¿Pero qué hacemos capitán?
- Vamos a la sala de reuniones, junte a la tripulación.
Estaban todos reunidos ahí:
Picard, que venía tarareando "Un poco de amor frances..." mientras miraba lascivamente a la consejera.
Riker, con su acartonamiento típico, parecía tener un uniforme de acrílico.
Worf, que miraba con dulzura Klingon a la consejera (¿dulzura klingon!), y con desconfianza a todos los demás.
Geordi, que estaba estrenando sus nuevos lentes; encontró en una antigua serie Argentina (Mesa de Noticias), que existieron los "Trans-nuden", los lentes que usaba "De la nata"... y se lo veía extremadamente feliz.
Data, con su típica expresión inexpresiva. (El chip de emociones lo perdió en el último Woodstock").
La doctora, que lo miraba a Picard pensando: "A este peladito ya lo voy a agarrar en la enfermería...".
Y la consejera... bueno, ella estaba.
Comenzó Picard: "Bueno, tripulación, es hora de que hagamos algo respecto a estos Borg que nos están ensuciando la nave".
Data: "Capitán, he estado analizando las heces de los borg, y descubrí que poseeen un 41% de "merdnanites". Estos "merdnanites", están invadiendo la nave desde las cloacas, atacando a la "merd" nuestra, y asimilándola, en forma progresiva. A este ritmo, en 48 horas toda la nave será una gran "borgmerdnave".
Se hizo un silencio sepulcral, mientras los asistentes asimilaban la nueva iformación. (Todos menos Deana que estaba contando la cantidad de rizos de Worf y los comparaba con los pelitos de la barba de Riker).
Geordi: "Capitán, creo que existe una manera de contrarrestar los "merdnanites"; hace unos dias estuve desarrollando un mecanismo al que llamé "pinoluznanite", que puede comer "merdnanites". Sólo necesitaré la ayuda de la doctora para estudiar cómo distribuirlos por la nave, no se si los humanos puedan comer "pinoluznanites" sin daños... y diciendo esto, apuntó intencionalmente sus "trans-nuden" hacia la doctora, admirando el relleno de su ajustado uniforme, que se hacía invisible a los "trans-nuden".
- ¡Bien, manos a la obra! - dijo Picard, y toda la tripulación se puso en movimiento, aunque es difícil comprender por qué, si solamente dos de ellos debían trabajar en el problema... bue.
Mientras tanto, los Borg estaban "ensuciando" por todas partes. Los convertidores de materia ya no daban abasto para convertir "eso" en galletitas Manón (la tripulación no sabía por qué abundaban las galletitas), y el hedor en la nave era sencillamente insoportable.
Picard se encuentra con Riker en un pasillo, (quién sabe donde iban):
- ¡Número uno! -dijo Picard. (Y con la enorme máscara antigas que le había dado, sonó igualito a Darte Vader).
- ¡Sí, capitán!
- Riker, ¿Qué pasó con el asunto de los pinoluznanites?.
- Estamos en eso, Capitán. La doctora elaboró una pasta a partir de los pinoluznanites, las galletitas manón y un poco de limón para quitarle el gusto, y se la estamos dando a la tripulación. Hasta ahora, todos dicen tener un excelente aliento a pino, y los "merdnanites" están comenzando a retroceder.
- ¡Excelente!, avíseme cuando pueda dejar de usar esta ridícula máscara.
Y se fue caminando mientras se acomodaba el uniforme y se escuchaba "Fsss, Fssss".
.
.
.
Una semana después, la invasión borg había sido sofocada. La tripulación volvió a dedicarse a sus tareas diarias, es decir: no hacer nada.
El capitán se dirigió a su camarote, donde estaba su baño privado, (Aunque en la serie nunca salen, ¡la nave tiene baños!).
Una vez allí. Cerró la puerta, se sentó, y esperó... lo que esperamos todos en ese lugar.
De repente, comenzó a escuchar un muy raro sonido... Psssss..... Pssssssssss.... Pssssssssssssssss..... y un horrible olor clorado provenía de debajo de sus asentaderas. Mientras tanto, una masa amarilla y enorme se deslizaba fuera de la taza.
- ¡Oh! ¡¡¡Noooo!!!. ¡¡¡El salame de Geordi olvidó que también existen los "pisnanites"!!!
Encontrábase el capitán Picard, escuchando su música preferida; ya no escucha más a Mozart ni a Berlioz... ahora le gustan los Redonditos de Ricota, porque le gusta que Patricio Rey es pelado. Así que estaba cantando: "¡A brillar mi amor, vamos a brillar mi amor!".
En ese momento, apareció Riker tras él, como una sombra apenas notoria contra el fondo oscuro del camarote del capitán.
- ¿Soda? -preguntó Riker.
- ¡No!, ¡Rikotero a full!. -Dijo Picard. - ¿Qué pasa Riker?.
- Son los Borg señor...
- ¿Otra vez?, aulló Picard mientras un pequeño implante le asomaba sobre la mano izquierda.
- Sí señor... nos están invadiendo, están apareciendo en la nave por todas partes...
- ¡Alerta Roja!. ¡Prepare la nave para autodestrucción!, ¡Cuellos ortopédicos de hierro para toda la tripulación! (¿Cómo no se me ocurrió antes esta forma tan simple de evitar ser asimilado?).
- Espere capitán... Es grave, pero no tanto... No sabemos por qué, pero todos los Borg que están en la nave buscan una cosa sola... ¡el WC!.
- ¡Es obvio, Riker!. Cuando los Borg quieren algo, lo quieren todos a la vez, cuando quieren ir al baño, ¡También lo quieren todos a la vez!. - Dijo Picard, haciendo uso nuevamente de su soberbia capacidad de razonamiento.
- ¿Pero qué hacemos capitán?
- Vamos a la sala de reuniones, junte a la tripulación.
Estaban todos reunidos ahí:
Picard, que venía tarareando "Un poco de amor frances..." mientras miraba lascivamente a la consejera.
Riker, con su acartonamiento típico, parecía tener un uniforme de acrílico.
Worf, que miraba con dulzura Klingon a la consejera (¿dulzura klingon!), y con desconfianza a todos los demás.
Geordi, que estaba estrenando sus nuevos lentes; encontró en una antigua serie Argentina (Mesa de Noticias), que existieron los "Trans-nuden", los lentes que usaba "De la nata"... y se lo veía extremadamente feliz.
Data, con su típica expresión inexpresiva. (El chip de emociones lo perdió en el último Woodstock").
La doctora, que lo miraba a Picard pensando: "A este peladito ya lo voy a agarrar en la enfermería...".
Y la consejera... bueno, ella estaba.
Comenzó Picard: "Bueno, tripulación, es hora de que hagamos algo respecto a estos Borg que nos están ensuciando la nave".
Data: "Capitán, he estado analizando las heces de los borg, y descubrí que poseeen un 41% de "merdnanites". Estos "merdnanites", están invadiendo la nave desde las cloacas, atacando a la "merd" nuestra, y asimilándola, en forma progresiva. A este ritmo, en 48 horas toda la nave será una gran "borgmerdnave".
Se hizo un silencio sepulcral, mientras los asistentes asimilaban la nueva iformación. (Todos menos Deana que estaba contando la cantidad de rizos de Worf y los comparaba con los pelitos de la barba de Riker).
Geordi: "Capitán, creo que existe una manera de contrarrestar los "merdnanites"; hace unos dias estuve desarrollando un mecanismo al que llamé "pinoluznanite", que puede comer "merdnanites". Sólo necesitaré la ayuda de la doctora para estudiar cómo distribuirlos por la nave, no se si los humanos puedan comer "pinoluznanites" sin daños... y diciendo esto, apuntó intencionalmente sus "trans-nuden" hacia la doctora, admirando el relleno de su ajustado uniforme, que se hacía invisible a los "trans-nuden".
- ¡Bien, manos a la obra! - dijo Picard, y toda la tripulación se puso en movimiento, aunque es difícil comprender por qué, si solamente dos de ellos debían trabajar en el problema... bue.
Mientras tanto, los Borg estaban "ensuciando" por todas partes. Los convertidores de materia ya no daban abasto para convertir "eso" en galletitas Manón (la tripulación no sabía por qué abundaban las galletitas), y el hedor en la nave era sencillamente insoportable.
Picard se encuentra con Riker en un pasillo, (quién sabe donde iban):
- ¡Número uno! -dijo Picard. (Y con la enorme máscara antigas que le había dado, sonó igualito a Darte Vader).
- ¡Sí, capitán!
- Riker, ¿Qué pasó con el asunto de los pinoluznanites?.
- Estamos en eso, Capitán. La doctora elaboró una pasta a partir de los pinoluznanites, las galletitas manón y un poco de limón para quitarle el gusto, y se la estamos dando a la tripulación. Hasta ahora, todos dicen tener un excelente aliento a pino, y los "merdnanites" están comenzando a retroceder.
- ¡Excelente!, avíseme cuando pueda dejar de usar esta ridícula máscara.
Y se fue caminando mientras se acomodaba el uniforme y se escuchaba "Fsss, Fssss".
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Una semana después, la invasión borg había sido sofocada. La tripulación volvió a dedicarse a sus tareas diarias, es decir: no hacer nada.
El capitán se dirigió a su camarote, donde estaba su baño privado, (Aunque en la serie nunca salen, ¡la nave tiene baños!).
Una vez allí. Cerró la puerta, se sentó, y esperó... lo que esperamos todos en ese lugar.
De repente, comenzó a escuchar un muy raro sonido... Psssss..... Pssssssssss.... Pssssssssssssssss..... y un horrible olor clorado provenía de debajo de sus asentaderas. Mientras tanto, una masa amarilla y enorme se deslizaba fuera de la taza.
- ¡Oh! ¡¡¡Noooo!!!. ¡¡¡El salame de Geordi olvidó que también existen los "pisnanites"!!!
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